* “Muchas esposas de
Comandantes tienen jardines como éste; así tiene algo que ordenar, mantener y
cuidar”
* Las bufandas: “…, sino
que las desteje y vuelve a convertirlas en ovillos para tejerlas de nuevo. Tal
vez sólo sirva para tenerlas ocupadas, para dar sentido a sus vidas,… Está muy
bien eso de contar con pequeños objetivos fáciles de alcanzar”
Leyendo y dejando volar
la imaginación no es difícil vislumbrar a ese tipo de mujeres; aún hoy, en
2017, existen ¡cuánto más en 1984! Son mujeres que, tras una vida dedicadas al
hogar, no encuentran otro objetivo que "ordenar, mantener y cuidar",
típicos verbos de amas de casa, sean o no madres... y en el fondo les lleva a
una forma de actuar descrita en el segundo párrafo: mantenerse ocupadas en
cualquier actividad con “pequeños objetivos fáciles de alcanzar”. Son esas
mujeres que se han aplicado mes tras mes en hacer una estupenda tarta de limón,
que está en su punto justo de harina, azúcar y huevos, pero a la que también
añaden amargura, vacuidad y desencanto que saboreas con toda intensidad a cada
bocado.
Que no se traduzcan estas palabras por menosprecio a
la profesión que hemos dado en llamar “sus labores” (que realmente son “labores
domésticas”). Afortunadamente ha habido muchas mujeres que, dedicándose al
hogar, se han visto realizadas y han sabido compaginar estas tareas con otras
que les reportaran satisfacción personal; esas no son las descritas… son las resentidas
tras una vida que ellas consideran mal aprovechada y poco valorada. El ama de
casa (amo de casa) debería de ser una figura a reivindicar pues se ocupa de que
el pequeño refugio familiar marche adecuadamente, de que los hijos sean criados
y educados correctamente, de que la economía doméstica funcione
convenientemente… En definitiva, aporta un equilibrio difícil de sustituir,
siempre y cuando sea una ocupación estimada no sólo por los que rodean al ama
de casa (amo de casa), si no por toda la sociedad.
No se me escapa la “tímida”
alusión a la Penélope de La Odisea, aunque no creo sea relevante ya que, en
el caso del mito griego se emplea un ardid para posponer una decisión
inevitable pero no deseada… en el caso de la Esposa del Comandante más que maña
se entrevé ostracismo y falta de resolución.
* “Quería
que me diera cuenta de que no podía acceder a la casa si ella no me lo
indicaba. En estos días, siempre tienes la sensación de que caminas por la
cuerda floja.”
* “El
umbral de una casa nueva es un lugar solitario”
Nunca se me hubieran ocurrido mejores palabras para describir cuando llegas a un sitio donde no eres bienvenido: “caminar por la cuerda floja”, “lugar
solitario”… Y el poder de la Esposa demostrado en el permiso para acceder al
interior, poder que en la sociedad se demuestra en muchas ocasiones, por
ejemplo, cuando un superior hace pasar a su despacho a un subordinado… hay
gente que no puede vivir sin demostrar superioridad y, dado que realmente no
saben en qué se basa dicha superioridad, la tienen que acreditar con pequeños
ritos: hacer esperar, dar permiso para entrar… y el “inferior” camina por la cuerda
floja porque sabe o intuye que este tipo de poder es un poder arbitrario y
voluble.

Comparto un enlace acerca de la remuneración del trabajo doméstico
ResponderEliminarhttp://www.eldiario.es/economia/Mercedes-DAlessandro-economia-feminista_0_695731271.html