* “La Ceremonia
prosigue como de costumbre. Me tiendo de espaldas, completamente vestida, a
excepción de las higiénicas bragas blancas de algodón... Detrás de mí... está
Serena Joy... Permanece con las piernas abiertas y entre éstas me encuentro yo,
con la cabeza apoyada en su vientre y la base del cráneo sobre su pubis,
mientras sus muslos flanquean mi cuerpo. Ella también está completamente
vestida.”
Y aquí llega la Ceremonia o lo que yo llamo “rituales extraños de
apareamiento”. La Esposa abre las piernas para que la Criada se acomode entre
ellas; la cabeza de la Criada sobre el vientre de la Esposa. Ambas mujeres
completamente vestidas, sólo faltan las bragas de la Criada. Forman un único
cuerpo alargado donde zona pélvica y cerebro se superponen.
* “Tengo la
falda recogida... El Comandante está follando... No digo haciendo el amor,
porque no se trata de eso. Copular tampoco... ya que supone la participación de
dos personas... Pero tampoco es una violación: no ocurre nada que yo no haya
aceptado. No había muchas posibilidades, pero sí algunas, y ésta es la que yo
elegí.”
Magnífica elección de palabras. El Comandante folla, es decir, “practica el
coito”. Margaret Atwood distingue fantásticamente bien entre follar y hacer el
amor, que requiere de la intención de las dos personas de mantener un encuentro
sexual donde, al menos a priori, se
busca la satisfacción de ambos; también puntualiza que no es una violación ya
que Defred ha dado su aquiescencia a participar en la Ceremonia: violar requiere
negativa y no consentimiento.
Es importante que la autora nos describa “objetivamente”, aunque sea bajo
el prisma de Defred, qué supone la Ceremonia: un hombre apareándose con una
mujer mientras que otra mira, pero sin que ninguna de las dos se haya opuesto a
ese extraño rito.
Defred no es forzada, al menos, no es forzada físicamente. Y leyendo esto
no cabe más que preguntarse hasta qué punto, cuando no hay alternativa, el
consentimiento de una mujer no es condición sine
qua non para no denominar violación a algo que a todas luces lo es. ¿No es
violación el hecho de que Defred no quiera participar y no tenga otra opción
que hacerlo? Que la opción a no ser violada sea la muerte (las Colonias, que
equivalen a la muerte). Violar, según el diccionario, es: "Tener acceso carnal
con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento.” ¿No es una privación del sentido
situarte entre la espada y la pared de vivir y dejarte montar o morir en medio
de la desolación tóxica de las Colonias?
Me parece que todos tenemos claro en nuestro imaginario qué es una
violación y qué no y, sin embargo, a nivel penal o simplemente legal, tendemos
a estrechar el delito de violación… quizás deberíamos revisar el concepto para
que ninguna persona, sea hombre o mujer, tenga dudas a la hora de mantener
relaciones sexuales acerca de si ha sido violentada, de si era irreprochablemente
libre a la hora de consentir dichas relaciones… lo demás seguirá siendo una
tierra de nadie en la que algunos se sentirán violados y los violadores
quedarán impunes.













