* “Un hombre al
que observan varias mujeres. Debe de sentir algo muy extraño... ¿qué sería de
nosotras si él se quebrara o muriera?”
La figura del hombre como pilar de la casa. Sin él, las mujeres de la casa
no tendrían sentido. Es, posiblemente, la descripción más corta y más acertada
de machismo: una mujer sin un hombre no existe, no tiene capacidad jurídica ni
económica.
Cuando pienso en todos los frentes que aún tenemos abiertos las mujeres,
siempre hago hincapié en leyes e igualdad de oportunidades (educación, acceso
al mundo laboral, equiparación de salarios).
De acuerdo que las actitudes, los
usos y costumbres, el lenguaje, etc… hace mucho daño a que seamos vistas como
equivalentes, pero todo ello incomoda no imposibilita; sin una legislación que
proteja a la mujer frente a abusos, no lograremos nuestro objetivo. Creo tanto
en ello, que el principal hito feminista lo establezco en el derecho a voto: si
las mujeres pueden votar, elegirán a representantes que legislen a favor de
ellas; sin ese derecho al voto, estaríamos a merced de la compasión de los
legisladores que podrían empatizar más o menos con nuestras dificultades y
conflictos. Agradezco a todos los movimientos sufragistas de finales del siglo
XIX y principios del XX que lucharon por el voto femenino: no lucharon por
quitarse los miriñaques ni los corsés, sabían que eso vendría por añadidura; lo
importante era participar en las decisiones, lo que sólo se lograría votando.
Como paradigma del sufragio femenino, me gustaría recordar al movimiento
transversal del Reino Unido, que aniquiló diferencias entre clases sociales,
regiones, edades, posiciones políticas; una corriente que aglutinó a las
mujeres británicas, y que el 21 de junio de 1908 realizó un tour de force con una manifestación
multitudinaria (250.000 mujeres) donde se exigió la tramitación urgente de una
ley que posibilitara el voto femenino. Tardaron diez años en conseguir que
votaran las mujeres mayores de 30 años (1918) y otros diez (1928) en igualar la
edad a la que podían votar con la de los hombres, a los 21 años.![]() |
| Emmeline Pankhurst |
Además, las mujeres tenemos mucho que agradecer a las dos Guerras Mundiales
en equiparación de derechos: el que los hombres fueran al frente posibilitó la
incorporación de las mujeres a trabajos y tareas vetados hasta entonces; la alta
mortalidad de los conflictos, principalmente entre hombres jóvenes, hizo que no
se pudiese prescindir de las mismas durante las posguerras. Con la mujer
accediendo masivamente a toda clase de oficios y responsabilidades, era
imparable el aceptar sus reivindicaciones respecto al voto.
También hay que reconocer la contribución del comunismo. Aunque se puede
extrapolar que Lenin consideraba el feminismo como una distracción para las
mujeres respecto a la lucha de clases, es innegable que en el ideario comunista
se encontraba la plena igualdad social de la mujer como principio indiscutible.
Inessa Armand lo resumió extraordinariamente: “Si
la liberación de la mujer es impensable sin el comunismo, el comunismo es también
impensable sin la liberación de la mujer”.
Hago un inciso para resaltar que hoy en día principios del siglo XXI (año
2018) aún existen países donde las mujeres no tienen derecho al voto, por
ejemplo, en Arabia Saudí, las mujeres pudieron votar por primera vez, y sólo en
elecciones locales, en 2015. Pero no sólo eso, aún existen países donde la
diferencia en la aplicación de la legislación es evidente, especialmente en
ciertos países musulmanes donde se maneja una sharia fundamentalista en la que la desobediencia de las mujeres
hacia la autoridad del padre, esposo o hermano supone una falta grave (hadd) que puede ser castigada con penas
como los azotes o la lapidación. En Maldivas, en 2013, una adolescente de 15
años fue condenada a recibir 100 latigazos y a permanecer en arresto
domiciliario durante 8 meses por haber tenido relaciones sexuales antes del
matrimonio: su padrastro la había estado violando sistemáticamente, la dejó
embarazada y, tras dar a luz, mató al bebé.
Mucho camino por recorrer todavía, querida Clara…





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