Encuentro virtual de lectores para pensar en voz alta.

domingo, 29 de octubre de 2017

III. LA NOCHE: CAPÍTULO 7 (1)

* “La Noche es mía, un tiempo para mí, puedo hacer lo que quiera con él siempre que esté callada.”

La Noche, el tiempo donde Defred puede volver a ser ella misma y no la imagen de lo que los demás han decidido que sea… Supongo que eso es el alma, no en el sentido cristiano de la palabra si no en el filosófico. Lo que uno cree, comprende, concibe, descubre, especula, imagina, opina, percibe, piensa, planea, reflexiona, repasa, rumia, siente, … ¡cuántos términos frente a los insípidos “ser” y “estar”!

Hay muchas noches en “El Cuento de la Criada” y es a través de estos pasajes donde descubrimos quien fue, es y quiere ser Defred… El resto son “escenas costumbristas de la República de Gilead”.


* “Pero de noche me salgo del tiempo. ¿Adónde podría ir? A un sitio agradable.”

Por mucho que encarcelemos o nos encarcelen, nunca podremos poner barreras a la imaginación y a los recuerdos. Podemos mantener un cuerpo prisionero, pero excepto en formas muy sofisticadas de tortura, difícilmente se puede apresar la mente de un ser humano… Los “sitios agradables” siempre están ahí.

Y estas reflexiones, mezclando noche, alma, prisión, me han llevado a rememorar el gran poema que cuentan que mantuvo a Mandela firme durante su largo cautiverio:


Invictus

Más allá de la noche que me envuelve,
Negra como el abismo insondable,
Doy gracias a los dioses que pudieran existir
Por mi alma inconquistable.

En las azarosas garras de las circunstancias
Nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Bajo los golpes del destino
Mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de ira y llantos
Donde yacen los horrores de la sombra,
La amenaza de los años
Me halla y me hallará, sin temor.

No importa cuán estrecho haya sido el camino,
Cuán cargada de castigos la sentencia,
Soy el amo de mi destino;
Soy el capitán de mi alma.



Seguro que Defred hubiera repetido estas estrofas en las horas más aciagas.


“Invictus” fue escrito en 1875 por William Ernest Henley que a los doce años sufrió una tuberculosis y fue necesaria la amputación de la parte inferior de su pierna izquierda; de hecho, durante toda su vida, la enfermedad no le dio tregua y pasó largas temporadas en hospitales… El libro al que pertenece “Invictus” es “In Hospital”… Ese brío que tuvo que tener presente en su vida, nos lo legó a través de sus versos. Como anécdota afable merece la pena saber que el pirata Long John Silver de “La Isla del Tesoro” está inspirado en él, pues era ahijado y amigo personal de Stevenson.





jueves, 26 de octubre de 2017

II. LA COMPRA: CAPÍTULO 6 (2)

* Los cuerpos colgados en el Muro: “Cada uno tiene un cartel colgado del cuerpo, que explica por qué ha sido ejecutado: el dibujo de un feto. Eran médicos en los tiempos en que estas cosas no estaban prohibidas por la ley. Hacedores de ángeles, solían llamarlos…”

“Hacedores de ángeles”, bonito eufemismo para denominar a un médico que practica abortos… no, no me gusta la palabra abortista que a priori no tiene un significado negativo (que practica el aborto, partidario del aborto libre) y que sin embargo se llena de una semántica maligna en boca de los contrarios al aborto… no me gusta cuando las palabras dicen mucho más de lo que dicen dependiendo de quién sea el emisor.


* El hecho de que su actuación fuera legal en otro tiempo no representa ninguna excusa: en su caso la ley tiene efecto retroactivo. Cometieron atrocidades, y deben servir de ejemplo a los demás. Aunque prácticamente no es necesario. En estos tiempos, ninguna mujer que esté en sus cabales intentaría evitar el nacimiento de una criatura, eso si fuera tan afortunada para concebirla.”

Inseguridad jurídica es lo que significa retroactividad de la ley si perjudica a los sujetos de derecho ¿Y si mañana fuese ilegal fumar y a mí me condenaran a una sanción económica por haber fumado durante los últimos 30 años? Ya, ya sé que es un ejemplo tonto, pero es que es llevando al límite de lo irrisorio y circense los conceptos cuando descubrimos el sinsentido de las ideas. En este caso se puede argumentar que existen derechos inalienables, y por supuesto, uno de ellos es el derecho a la vida, que merecen ser salvaguardados más allá de algún paréntesis temporal que permitió el vulnerarlos. Si esto es así, ninguno estamos a salvo de ser sometidos a un juicio sumario el día de mañana, pues lo que hoy consideramos legal y aceptable, en un futuro puede ser considerado un delito execrable de lesa humanidad. Volviendo al ejemplo tonto de condenarme económica o incluso penalmente por haber fumado los últimos 30 años ¿quién me asegura que en un futuro el respirar aire puro no se convierta en un derecho tan irrenunciable que mi castigo parezca normal? Y mi defensa ¿cuál puede ser? Simplemente que se me permitió fumar legalmente durante 30 años así que mi delito no fue tal pues la concepción de delito es el quebrantamiento de la ley y en el momento de cometer el supuesto acto delictivo no estaba incumpliendo ningún precepto legal.

Aparte de ello es interesante el comprobar que en una época donde la concepción, gestación y el parto son hartamente improbables, el aborto no es una prioridad, ni siquiera una necesidad, ni una exigencia, ni una urgencia… ¿Deberíamos luchar para que la maternidad sea tan imperiosa que simplemente la posibilidad de aborto desaparezca de nuestra mente? Y si la respuesta es afirmativa ¿cómo demonios logramos esto?



Confieso que en mi edad fértil lo único que he encontrado, externa e internamente, han sido razones para no perpetuar la especie, lo cual choca contra todas las leyes elementales de la supervivencia animal ¿cómo hemos llegado al punto de que una hembra humana se plantee no reproducirse? ¿Estamos protegiendo la maternidad como hito esencial para la especie humana? No, no y no… Las sociedades occidentales “empujan” a las hembras de la especie a no querer perpetuar la especie; los machos hace mucho que dejaron de tener dicha apetencia… Traer a una cría humana a este mundo es muy difícil y no es egoísmo, es altruismo: el no traer a un ser humano a una sociedad en decadencia, donde los valores humanos han dejado de ser relevantes en pos de valores puramente mercantilistas; magnanimidad por no colaborar al colapso planetario con un nuevo ser humano irresponsable en su consumo y en su relación con la naturaleza y el medio (medio entendido en el sentido amplio: medio ambiente pero también medio social)… Supongo que nos encontramos inmersos en una época de transición, entre el “todo vale para la satisfacción humana” al “nuestros recursos son limitados y no contamos con un plan B, con un planeta B”… Las evoluciones son complejas… y a mí me ha tocado vivir esa época de transformación difícilmente asimilable.


“Lo normal, decía Tía Lydia, aquello a lo que te acostumbras. Tal vez ahora no os parezca normal, pero al cabo de un tiempo os acostumbraréis. Y se convertirá en algo normal.”


Descripción simple de cómo convertir algo anormal, antinatural y aberrante en corriente, cotidiano y rutinario… sólo hay que acostumbrarse… Costumbre: manera habitual de actuar o comportarse; práctica tradicional de una colectividad o de un lugar. No hay nada más transgresor que romper con las costumbres; eso sí,que cada costumbre que vaya a ser cuestionada y relegada sea una forma de progreso no de involución.

domingo, 22 de octubre de 2017

II. LA COMPRA: CAPÍTULO 6 (1)

* “Hemos aprendido a ver el mundo en fragmentos.”

Son las Criadas las que ven el mundo en fragmentos y sin embargo pensé ¿acaso no veo yo también el mundo en fragmentos y me cuesta encontrar lo completo?


* “Cuando evocamos el pasado, escogemos las cosas bonitas. Nos gusta creer que todo era así.”

Desde el cualquier tiempo pasado fue mejor hasta el verso de Sabina “al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver” todo nos indica que idealizamos el ayer… Me pregunto si será una especie de recurso cerebral el olvidar lo negativo y conservar en el recuerdo lo positivo, una mera regla de supervivencia para no abarrotarnos de pensamientos tóxicos… Pero hay cosas malas que sí permanecen en la memoria, luego debe de ser algo que nosotros mismos activemos, discriminando qué queremos rememorar y qué no; y sí, quizás todos convengamos que en nuestro cerebro de capacidad limitada, merece más la pena guardar un montón de maravillosos momentos.

También podría ser que a medida que vamos enterrando al niño que llevamos dentro, la vida deja de ser tan divertida y no lo vemos todo a través de la inocencia, la candidez y la sencillez de un chiquillo.


* “Lo único que les ofende es la historia más reciente.”

A los gerifaltes de Gilead y a cualquiera que ostente el poder. Tengo una teoría: la Historia que nos llega es una Historia tamizada, en ocasiones amputada, casi siempre novelada y por supuesto, escrita por los vencedores. Lo importante es marcar las pautas de qué se va a contar y cómo se va a contar mientras que haya supervivientes de esa Historia que se manipulará… La anterior, la que ya no cuenta con generaciones vivas que puedan alegar o discutir sobre algún hecho, personaje, decisión, acuerdo… Sí, lo único que ofende es la historia más reciente, entre otras cosas, porque, enlazando con la idea anterior, se podría generalizar que cualquier tiempo pasado fue mejor y eso no lo aguanta ningún nuevo régimen, la nostalgia del régimen que han derrocado.

Además, en el caso de la República de Gilead, teniendo en cuenta que se sitúa en algún momento a partir de finales del siglo XX, que sus fundamentos son fuertemente moralistas y teocráticos, parece una obviedad que lo más molesto para el sistema sea aquella época donde las mujeres, la familia y la sociedad en general han alcanzado cotas de libertad inimaginables… la Historia reciente.


* Respecto a Deglen: “Pienso en ella como en alguien que actúa para que lo vean, alguien que está realizando una actuación más que un verdadero acto.”

Elegí esta frase por la contraposición entre actuación y acto; actuación: acción y efecto de actuar; acto: acción, posibilidad o resultado de hacer. Fingir frente a revelarse… Llegué a descubrir que no conozco a ninguna Criada (porque esto es una distopía, una representación ficticia de una sociedad futura alienante)…No, es imposible que conozca a ninguna Criada, pero de verdad que me he topado con muchas personas como Deglen, actores dignos de óscar… no, no son hipócritas… simplemente representan el papel que creen tener que representar, sin querer o poder cuestionárselo.


El personaje de Deglen me hace evocar a la Julia orwelliana de “1984”, donde también se reescribe el pasado y por supuesto hay Ojos, como el Ojo que todo lo ve… 


jueves, 19 de octubre de 2017

II. LA COMPRA: CAPÍTULO 5 (5)


* “Parece que vayan desnudas. Qué poco tiempo han tardado en cambiar nuestra mentalidad con respecto a esta clase de cosas.”

Releí varias veces esta frase; primero para comprobar que efectivamente no había sido un error por mi parte leer ese “han”, y luego para cerciorarme de las connotaciones que tiene el emplear “han tardado” en lugar de “ha tardado”… Me causó una gran conmoción el constatar que ya en 1984 Margarte Atwood, y seguramente muchos como ella, sugería que la percepción de lo políticamente correcto se forja en otras esferas externas a la persona, al individuo.

Últimamente venía observando que hay modas y prácticas globales para dirigirnos hacia determinadas premisas y apartarnos de otras. Por ejemplo, hay un ataque, mejor dicho, yo percibo que hay un ataque a la democracia, algunos proponen una especie de “democracia para intelectuales” (hacer un examen para votar, dicen) mientras que otros, directamente, tiran por tierra resultados totalmente legítimos que arrojan las urnas: el Brexit, la elección de Donald Trump… Dentro de que a mí tampoco me gusta que la gente no vote con cabeza y bien informada, y por supuesto no me agrada demasiado el resultado del Brexit o de las últimas elecciones presidenciales en EE.UU., nunca sería de la opinión de invalidar a los votantes, al contrario, demandaría pedagogía política y exigiría responsabilidades a los políticos que son quienes juegan, se aprovechan y estimulan el discurso demagógico y engañoso. También hay otras tendencias que se están expandiendo rápidamente acerca de una vuelta a la sencillez y despreciar la riqueza y la propiedad, pero claro, esto sólo es válido para las clases medias, ya que a ricos y pobres este discurso no afecta; lo detecto en los nuevos hábitos que nos imponen: economía colaborativa, compartir coche, viajar de sofá en sofá de desconocidos, vuelos low cost… pareciera que tener cosas y disfrutar de pequeños lujos fuera decadente… Sí, efectivamente, es fácil y rápido “cambiar nuestra mentalidad”



* “…¿son felices?, ¿cómo pueden ser felices?... somos un misterio, algo prohibido, los excitamos... A veces, no hablar es igualmente peligroso... <Si, somos muy felices>… ¿Qué otra cosa puedo decir?”

Mucha miga en una treintena de palabras. Por partes, empezamos con la gran pregunta que nos hacemos cuando nos enfrentamos a una cultura y a un modus vivendi totalmente ajeno al nuestro “¿son felices? ¿cómo pueden ser felices?” cuando realmente nos estamos cuestionando cómo diantres soportan vivir así, cualquiera piensa que no resistiría vivir de esa manera, desechando recapacitar acerca de la capacidad de adaptación que tiene el ser humano. No, quizás no sean felices pero su vida es soportable, que es lo que realmente queremos preguntar y a lo que nos contestan… y esta pregunta se podría volver en nuestra contra… acaso somos felices con nuestras normas sociales y económicas y cómo podemos ser felices con ellas.

Continúa poniendo de relieve la excitación que produce lo desconocido… aunque confieso que, a mí, con los años, me gusta más lo cotidiano… esto debe de ser envejecer ¿no? el sentirte cómodo en los lugares frecuentes y declinar lo nuevo, por muy insólito y original que parezca… o quizás es que hoy escribo con ese ánimo de estar “de vuelta de todo”.

Deja para después el gran meollo de las sociedades vigiladas “a veces no hablar es igualmente peligroso” porque lo que se fiscalizan no son las palabras si no las ideas y el silencio es tan elocuente que finalmente Defred sólo puede contestar con lo esperado: sí, son muy felices.

No quisiera dejar de hacer una reflexión, para saber que no se es feliz, previamente tienes que haber conocido la felicidad; es más, me atrevería a ir más lejos y afirmar que a la infelicidad sólo se puede haber llegado tras la felicidad plena, no tras una dicha pasajera o un estado de complacencia personal… veo muchos a mi alrededor que parecen inmunizados contra la desdicha pero cuando los observo con detenimiento veo que el componente de la vacuna es la moderación en los sentimientos... Yo, como Benavente opino que “Si la pasión, si la locura no pasaran alguna vez por las almas… ¿Qué valdría la vida?”

domingo, 15 de octubre de 2017

II. LA COMPRA CAPÍTULO 5 (4)

* “Miro las naranjas y se me hace la boca agua. Pero no he traído ningún vale para naranjas.”

Esta frase tonta, aparentemente, encierra la poca operatividad de los sistemas de control férreos: hay naranjas, a todo el mundo le gustaría adquirir naranjas, pero debido al control de los vales, de lo que otro te indica que debes comprar, al llegar al establecimiento, no puedes adquirir naranjas, pese a que todo el mundo estaría satisfecho de adquirir naranjas… Es un grito al libre albedrío frente al intervencionismo.


* Turistas que parecen japoneses: “Hacía mucho tiempo que no veía a mujeres con faldas así de cortas. Les llegan justo por debajo de las rodillas, lo que deja al descubierto gran parte de sus piernas semidesnudas, con esas medias tan finas y llamativas, y los zapatos de tacón alto con las tiras sujetas a los pies como delicados instrumentos de tortura. Llevan la cabeza descubierta y el cabello a la vista con todo lo que tiene de oscuro y sexual; los labios pintados de rojo…”

Excepcional descripción de una mujer vestida a la moda occidental en el siglo XXI: faldas justo por debajo de las rodillas que son ¡así de cortas!, zapatos de tacón alto, cabello descubierto, labios pintados… en fin, el colmo de la provocación sexual.


Mención aparte merecen esas palabras para describir las tiras de los apatos como “delicados instrumentos de tortura” o bien el concepto de “oscuro y sexual” que tiene el mostrar el cabello.


Me parece muy acertado que Margaret Atwood no utilice ejemplos con alto contenido sexual como mujeres escotadas o con minishorts o en bikini para darnos una idea de lo que la República de Gilead ha impuesto como moralmente reprobable… la descripción es la de una mujer normal, tan normal que yo misma voy vestida hoy así y nadie gira la cabeza para mirarme ni cuchichea a mis espaldas, porque somos millones de mujeres, en todo el mundo, las que hoy vamos vestidas de esa forma.

jueves, 12 de octubre de 2017

II. LA COMPRA CAPÍTULO 5 (3)


* “En los tiempos de la anarquía, se os concedían ciertas libertades. Ahora se os concede vivir libres de según qué cosas. No lo menospreciéis.”

Me da que pensar esta reflexión… obviamente estaba discurriendo sobre la contraposición seguridad/libertad; esos “tiempos de la anarquía” se pueden traducir por un estado democrático de derecho que es lo que imperaría en Estados Unidos previamente a la República de Gilead… y sí, efectivamente, el respeto a la libertad individual en ocasiones puede dar situaciones de inestabilidad, de desenfreno y de libertinaje… Esto sería mucho más indiscutible en los ochenta, cuando Margaret Atwood escribió “El Cuento de la Criada”, que hoy en día… actualmente, nos han puesto coto a la libertad en aras de la seguridad; un ejemplo, hoy en día nuestras calles están plagadas de cámaras de seguridad para prevenir delitos y efectivamente, nos podemos sentir más protegidos, tan protegidos que ni siquiera nos cuestionamos la vulneración de nuestro derecho a la intimidad.

Claramente la pregunta es ¿queremos libertad o queremos vernos libres de según qué cosas? Ambas cosas son incompatibles, o bien somos libres y actuamos libremente o bien nos liberamos y nos protegemos de “según qué cosas” pero sabiendo que en definitiva estaremos coartando nuestra libertad, la de la sociedad, en general.


* “… con Lauren Bacall o Katharine Hepburn, mujeres independientes que tomaban decisiones… Parecían capaces de elegir. En aquellos tiempos, nosotras parecíamos capaces de elegir. Éramos una sociedad en decadencia…con demasiadas posibilidades de elección”

Un par de apuntes: Lauren Bacall y Katherine Hepburn son mujeres nacidas a principios del siglo XX, exactamente en 1924 la primera y ¡en 1907! la segunda… Resulta curioso que muchas mujeres, y me incluyo entre ellas, las reconozcamos como paradigma de la mujer autónoma y liberada… no sólo por los personajes que interpretaban en la gran pantalla, que también… La Hepburn vestía muy casual, nada femenina para los estándares de la época, con pantalones y ropa ancha, tuvo varias relaciones sentimentales, se negó a casarse con su representante Leland Hayward aduciendo que “le agradaba la idea de ser una personalidad autónoma”, incluso hubo rumores de lesbianismo y bisexualidad. Pero detengámonos en el cine, porque a la Hepburn y a la Bacall les podríamos añadir a Bette Davis (1908), a la Garbo (1905), Marlene Dietrich (1901), Ingrid Bergman (1915) o Vivien Leigh (1913)… pensar en su filmografía es no recordar papeles de mujeres objeto, doblegadas al protagonista masculino, ni las típicas/tópicas madres y esposas amantísimas… y no, no eran papeles de mujeres descarriadas ni atormentadas (alguno sí), eran prototipos de mujeres valientes que tomaban las riendas de la situación, sea esa cual fuera… Estuve pensando mucho en el cine de la época dorada de Hollywood y como siguieron a estos prototipos de mujeres fuertes, inteligentes y audaces, otros “más femeninos” con el significado que ya sabemos que tiene “la femineidad”: Doris Day, Marilyn Monroe, Audray Hepburn (a las que admiro  enormemente, que conste), y tantas otras que no han quedado tan grabadas en nuestro recuerdo porque precisamente eran meras satélites de sus compañeros masculinos de reparto.


La cuestión es ¿mejoró la mujer en el cine a medida que el siglo XX avanzaba?

Y hablando de cine, no puedo dejar de recordar una de mis frases preferidas de una gran actriz, Mae West: “Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mucho mejor”… atención, hombres del mundo, que la mayoría de las mujeres nos sentimos muy identificadas pues ese saber mostrar una cara “agradable” y guardarte tus mejores armas para cuando llegue el momento, eso sí que es femenino, muy femenino…

Pero había comentado que quería hacer un par de apuntes de la frase de Atwood… y el segundo no es baladí y pongo el acento en estas palabras: “En aquellos tiempos, nosotras parecíamos capaces de elegir. Éramos una sociedad en decadencia…con demasiadas posibilidades de elección”

Pues efectivamente, pensándolo fríamente “elegir” es sinónimo de “libertad”, lo que no sé es cómo encajar que la libertad, que la posibilidad de elección, nos lleve a la decadencia… quien quiera afirmar tal cosa debería de estar dispuesto a admitir su fracaso como ser humano independiente, que necesita tutela de leyes, normas y reglas (no, no es lo mismo y los matices son importantes) para comportarse como un ser humano capaz de actuar bien en sociedad.

No puedo explicarme mejor porque no sé (mea culpa), pero la idea principal es que si te han educado y has interiorizado ciertos valores de respeto, tolerancia y consideración al otro, la libertad de elegir no significa decadencia ya que siempre tendrás presente el postulado de que “mi libertad se termina dónde empieza la de los demás” (Jean Paul Sartre)

Y ya que va de citas, para terminar y para que comprobéis que otros más inteligentes que Margaret Atwood y yo, ya lo habían tenido en cuenta

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”
-Miguel de Cervantes- “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”


“Libertad… unos de los más preciados dones… se puede Y DEBE aventurar la vida”. Nunca deberíamos de olvidar las grandes enseñanzas de El Quijote.


domingo, 8 de octubre de 2017

II. LA COMPRA CAPÍTULO 5 (2)

* “En aquel entonces las mujeres no estaban protegidas. Recuerdo las reglas, reglas que no estaban escritas pero que cualquier mujer conocía: No abras la puerta a un extraño…No te pares en la carretera a ayudar a un motorista… Si alguien silba, no te vuelvas a mirar. No entres sola de noche en una lavandería automática.”

Nadie dijo que ser mujer haya sido fácil… “en aquel entonces”, que son estos tiempos, toda mujer tiene presente estas reglas, las cumpla o no, y sin embargo y a pesar de saber perfectamente que podemos ser víctimas de violaciones, muchas de nosotras caminamos por el mundo sin la compañía de un caballero andante… Hay otras reglas, reglas menos preventivas y más defensivas: clases de defensa personal, espráis de pimienta y últimamente las pistolas táser… En definitiva, en un mundo donde un ser humano puede ser víctima de una agresión, la alternativa es protegerse y defenderse… no hay nada malo en ello… quizás, además de protegernos y defendernos, deberíamos ejercer presión para que estos delitos sean duramente castigados; en nuestras manos está el que las violaciones y las penas a violadores sean cada vez mayores… y desde luego, nunca culpabilizar a la víctima: da igual si va con minifalda y sin bragas, o si se hace acompañar por cinco chicos… ¡claro que hay reglas que si no cumples te hacen más vulnerable a sufrir un ataque! Pero el que ataca es “el malo”, nunca la atacada.


* “… mi propio dinero, el dinero que había ganado. Recuerdo cómo era llevar el control del dinero.”

Me detengo especialmente en esta frase porque siempre he pensado que la independencia económica era un puntal indispensable en la consecución de la igualdad entre hombre y mujer: ganar tu propio dinero y llevar el control de él es lo que te hace realmente libre… Lo equiparo a la emancipación de los hijos: la dependencia económica, aunque esté basada en el afecto, desequilibra las relaciones a favor del que tiene el control del dinero… tanto es así que, recomendaría, si alguna mujer se dedica a ser un ama de casa, el establecer un diálogo entre la pareja y que se fije un salario por esta tarea.

El dominio, la verdadera supremacía, tiene dos patas: la fuerza, fuerza física, y los recursos materiales. Toda mujer debe saber luchar contra ambos. Frente  a la fuerza física sólo cabe la denuncia y la huida… y otras argucias tipo las comentadas en párrafos anteriores:  Goliat era más fuerte que David, pero carecía de una honda. Sin embargo, contra la tiranía monetaria solo cabe el alcanzar la autonomía económica… y por supuesto, si ganas dinero, no dejes que nadie te diga cuándo ni cómo ni en qué gastarlo: ES TU DINERO.





jueves, 5 de octubre de 2017

II. LA COMPRA: CAPÍTULO 5 (1)

“Ahora los abogados no existen, y las universidades están cerradas.”

Cuando desaparece el orden social establecido; ese, tan extendido en el mundo occidental, estado democrático de derecho, no hay que apelar a desapariciones de Parlamentos… por descontado que eso desaparecerá o habrán sido pervertidos, pero, para darnos idea de en qué mundo vive Defred, Margaret Atwood apela a la ausencia de abogados y universidades.

Si algún día tenemos algo que defender será la Justicia y la Educación, verdaderos puntales de nuestra forma de vida.


“Veo más mujeres con cestas, algunas vestidas de rojo, otras con el verde opaco de las Marthas, otras con vestidos a rayas rojas, azules y verdes, baratos y modestos, lo que prueba que son las mujeres de los hombres más pobres. Las llaman Econoesposas. Estas mujeres no están divididas según sus funciones, si no que tienen que hacer de todo, si pueden. De vez en cuando se ve alguna totalmente vestida de negro, lo que significa que es viuda. Antes se veían más viudas, pero al parecer se están extinguiendo”

Aquí nos llega la descripción de los papeles adjudicados a las mujeres: Criadas de rojo, dedicadas a la proliferación de la especie; las Marthas de verde, las verdaderas criadas de la sociedad, las Econoesposas, aquellas a las que se les exige hacer de todo… Sí, realmente hay reivindicaciones feministas en El Cuento de la Criada; y sí, precisamente en este extracto, una mujer termina pensando ¿no se nos obliga a ser actualmente Econoesposas, dejando todo el peso de la crianza de los niños y el cuidado de la casa a la figura femenina?

Y luego aparecen las viudas, que están en peligro de extinción, y es que nada sienta peor a un régimen patriarcal que la figura de la viuda. Merece la pena recordar que en muchas ocasiones las viudas son obligadas a contraer nuevamente matrimonio con algún pariente del marido muerto, o bien son impelidas al suicidio, cuando no tienen que regresar al hogar paterno para volver a estar bajo el dominio de un varón… En Gilead no tenían prevista ninguna alternativa para estas mujeres, así que las hicieron esfumarse paulatinamente… todo con tal de que una mujer no tome las riendas de su vida. Este es el verdadero peligro: que una mujer demuestre al resto de mujeres que se puede vivir sin una figura masculina cuidándola, con todas las connotaciones del verbo “cuidar”: velar, atender, preservar, proteger, defender, prevenir, encargarse de, ocuparse de, preocuparse por, … En definitiva, minusvalorar a un ser humano que sin el amparo de otro más fuerte, más sabio, más capaz se vería abocado a sufrir toda serie de peligros… El machismo muchas veces tiene una excusa de devoción y pasión, pero el verdadero amor se da entre iguales… lo demás, será lo que sea, pero no es amor.

domingo, 1 de octubre de 2017

II. LA COMPRA: CAPÍTULO 4

* “Al menos una cosa no ha cambiado: el modo en que los hombres miman los coches buenos”

Sobran las palabras… aunque algunos hombres no se sientan reconocidos, las mujeres sabemos que la mayoría de “los hombres miman los coches buenos”


* Respecto al Guardián (Nick): “Solían decir que olía a chamusquina, o a gato encerrado. Como si la inadaptación apestara”

Simplemente genial… “como si la inadaptación apestara” ¿Y apesta realmente? ¿Detectamos a los inadaptados? ¿Los inadaptados somos detectados o podemos escondernos en una “adaptación fingida” durante toda la vida?


* Deglen, la otra Criada, “Camina (con)… pasitos cortos, como los que daría un cerdo adiestrado para andar sobre las patas traseras”

Me gusta la forma de escribir de Margaret Atwood, precisamente por descripciones como esta


* “Los jóvenes suelen ser los más peligrosos, los más fanáticos y los que más se alteran cuando tienen un arma en la mano. Aún no han aprendido a existir en el tiempo”

Juventud, divino tesoro, que dijo Rubén Darío… divino tesoro y divino atolondramiento… yo, ahora que la observo por el espejo retrovisor, atisbo esa radicalidad que te otorga el poder de creerte inmortal, esa contundencia de ideas aprendidas sin contrastar con la experiencia, con tu experiencia, con tus vivencias… La juventud es extrema y excesiva, enérgica y drástica, violenta, intransigente, aplastante e inflexible…. Así tiene que ser, así fui yo y así deberían de ser todos los jóvenes; porque el futuro era nuestro, porque el futuro es suyo; porque para aprender a moderarnos teníamos toda la vida, tienen toda la vida… pero nótese que esta descripción que hago de la juventud está cargada de palabras que implican fanatismo… No han aprendido a existir en el tiempo, no saben que el futuro va a llegar y que toda acción tiene reacción…

Hay un poema de Benedetti, uno de mis preferidos, que lo describe maravillosamente:

los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra


ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en los cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.



* “No hay nada más seguro que la muerte”

Si acaso la vida…


* “Disfruto con el poder… Abrigo la esperanza de que lo pasen mal mirándonos y tengan que frotarse contra las barreras, subrepticiamente. Ahora no tienen ningún desahogo a excepción de sus propios cuerpos, y eso es un sacrilegio”


El poder… el poder de que te miren y se exciten y se masturben y eso sería una abominación… En una sociedad donde el sexo es pecaminoso, hay un gran poder en ser capaz de despertar deseos sexuales en otra persona, y de que ésta actúe en contra de las normas establecidas… El poder de nuevo, ese poder difícil de definir que no te lo da un cargo o una determinada clase social, tampoco un lugar en la jerarquía o un cierto empleo… es ese poder personal que no se ejerce con autoridad o por coerción, es un poder natural, que sale de una persona que extiende su influjo sobre otra u otras… el mayor poder que existe, aquel que es inexplicable, intransferible y hechizante.