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jueves, 12 de octubre de 2017

II. LA COMPRA CAPÍTULO 5 (3)


* “En los tiempos de la anarquía, se os concedían ciertas libertades. Ahora se os concede vivir libres de según qué cosas. No lo menospreciéis.”

Me da que pensar esta reflexión… obviamente estaba discurriendo sobre la contraposición seguridad/libertad; esos “tiempos de la anarquía” se pueden traducir por un estado democrático de derecho que es lo que imperaría en Estados Unidos previamente a la República de Gilead… y sí, efectivamente, el respeto a la libertad individual en ocasiones puede dar situaciones de inestabilidad, de desenfreno y de libertinaje… Esto sería mucho más indiscutible en los ochenta, cuando Margaret Atwood escribió “El Cuento de la Criada”, que hoy en día… actualmente, nos han puesto coto a la libertad en aras de la seguridad; un ejemplo, hoy en día nuestras calles están plagadas de cámaras de seguridad para prevenir delitos y efectivamente, nos podemos sentir más protegidos, tan protegidos que ni siquiera nos cuestionamos la vulneración de nuestro derecho a la intimidad.

Claramente la pregunta es ¿queremos libertad o queremos vernos libres de según qué cosas? Ambas cosas son incompatibles, o bien somos libres y actuamos libremente o bien nos liberamos y nos protegemos de “según qué cosas” pero sabiendo que en definitiva estaremos coartando nuestra libertad, la de la sociedad, en general.


* “… con Lauren Bacall o Katharine Hepburn, mujeres independientes que tomaban decisiones… Parecían capaces de elegir. En aquellos tiempos, nosotras parecíamos capaces de elegir. Éramos una sociedad en decadencia…con demasiadas posibilidades de elección”

Un par de apuntes: Lauren Bacall y Katherine Hepburn son mujeres nacidas a principios del siglo XX, exactamente en 1924 la primera y ¡en 1907! la segunda… Resulta curioso que muchas mujeres, y me incluyo entre ellas, las reconozcamos como paradigma de la mujer autónoma y liberada… no sólo por los personajes que interpretaban en la gran pantalla, que también… La Hepburn vestía muy casual, nada femenina para los estándares de la época, con pantalones y ropa ancha, tuvo varias relaciones sentimentales, se negó a casarse con su representante Leland Hayward aduciendo que “le agradaba la idea de ser una personalidad autónoma”, incluso hubo rumores de lesbianismo y bisexualidad. Pero detengámonos en el cine, porque a la Hepburn y a la Bacall les podríamos añadir a Bette Davis (1908), a la Garbo (1905), Marlene Dietrich (1901), Ingrid Bergman (1915) o Vivien Leigh (1913)… pensar en su filmografía es no recordar papeles de mujeres objeto, doblegadas al protagonista masculino, ni las típicas/tópicas madres y esposas amantísimas… y no, no eran papeles de mujeres descarriadas ni atormentadas (alguno sí), eran prototipos de mujeres valientes que tomaban las riendas de la situación, sea esa cual fuera… Estuve pensando mucho en el cine de la época dorada de Hollywood y como siguieron a estos prototipos de mujeres fuertes, inteligentes y audaces, otros “más femeninos” con el significado que ya sabemos que tiene “la femineidad”: Doris Day, Marilyn Monroe, Audray Hepburn (a las que admiro  enormemente, que conste), y tantas otras que no han quedado tan grabadas en nuestro recuerdo porque precisamente eran meras satélites de sus compañeros masculinos de reparto.


La cuestión es ¿mejoró la mujer en el cine a medida que el siglo XX avanzaba?

Y hablando de cine, no puedo dejar de recordar una de mis frases preferidas de una gran actriz, Mae West: “Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mucho mejor”… atención, hombres del mundo, que la mayoría de las mujeres nos sentimos muy identificadas pues ese saber mostrar una cara “agradable” y guardarte tus mejores armas para cuando llegue el momento, eso sí que es femenino, muy femenino…

Pero había comentado que quería hacer un par de apuntes de la frase de Atwood… y el segundo no es baladí y pongo el acento en estas palabras: “En aquellos tiempos, nosotras parecíamos capaces de elegir. Éramos una sociedad en decadencia…con demasiadas posibilidades de elección”

Pues efectivamente, pensándolo fríamente “elegir” es sinónimo de “libertad”, lo que no sé es cómo encajar que la libertad, que la posibilidad de elección, nos lleve a la decadencia… quien quiera afirmar tal cosa debería de estar dispuesto a admitir su fracaso como ser humano independiente, que necesita tutela de leyes, normas y reglas (no, no es lo mismo y los matices son importantes) para comportarse como un ser humano capaz de actuar bien en sociedad.

No puedo explicarme mejor porque no sé (mea culpa), pero la idea principal es que si te han educado y has interiorizado ciertos valores de respeto, tolerancia y consideración al otro, la libertad de elegir no significa decadencia ya que siempre tendrás presente el postulado de que “mi libertad se termina dónde empieza la de los demás” (Jean Paul Sartre)

Y ya que va de citas, para terminar y para que comprobéis que otros más inteligentes que Margaret Atwood y yo, ya lo habían tenido en cuenta

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”
-Miguel de Cervantes- “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”


“Libertad… unos de los más preciados dones… se puede Y DEBE aventurar la vida”. Nunca deberíamos de olvidar las grandes enseñanzas de El Quijote.


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