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domingo, 1 de octubre de 2017

II. LA COMPRA: CAPÍTULO 4

* “Al menos una cosa no ha cambiado: el modo en que los hombres miman los coches buenos”

Sobran las palabras… aunque algunos hombres no se sientan reconocidos, las mujeres sabemos que la mayoría de “los hombres miman los coches buenos”


* Respecto al Guardián (Nick): “Solían decir que olía a chamusquina, o a gato encerrado. Como si la inadaptación apestara”

Simplemente genial… “como si la inadaptación apestara” ¿Y apesta realmente? ¿Detectamos a los inadaptados? ¿Los inadaptados somos detectados o podemos escondernos en una “adaptación fingida” durante toda la vida?


* Deglen, la otra Criada, “Camina (con)… pasitos cortos, como los que daría un cerdo adiestrado para andar sobre las patas traseras”

Me gusta la forma de escribir de Margaret Atwood, precisamente por descripciones como esta


* “Los jóvenes suelen ser los más peligrosos, los más fanáticos y los que más se alteran cuando tienen un arma en la mano. Aún no han aprendido a existir en el tiempo”

Juventud, divino tesoro, que dijo Rubén Darío… divino tesoro y divino atolondramiento… yo, ahora que la observo por el espejo retrovisor, atisbo esa radicalidad que te otorga el poder de creerte inmortal, esa contundencia de ideas aprendidas sin contrastar con la experiencia, con tu experiencia, con tus vivencias… La juventud es extrema y excesiva, enérgica y drástica, violenta, intransigente, aplastante e inflexible…. Así tiene que ser, así fui yo y así deberían de ser todos los jóvenes; porque el futuro era nuestro, porque el futuro es suyo; porque para aprender a moderarnos teníamos toda la vida, tienen toda la vida… pero nótese que esta descripción que hago de la juventud está cargada de palabras que implican fanatismo… No han aprendido a existir en el tiempo, no saben que el futuro va a llegar y que toda acción tiene reacción…

Hay un poema de Benedetti, uno de mis preferidos, que lo describe maravillosamente:

los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra


ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en los cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.



* “No hay nada más seguro que la muerte”

Si acaso la vida…


* “Disfruto con el poder… Abrigo la esperanza de que lo pasen mal mirándonos y tengan que frotarse contra las barreras, subrepticiamente. Ahora no tienen ningún desahogo a excepción de sus propios cuerpos, y eso es un sacrilegio”


El poder… el poder de que te miren y se exciten y se masturben y eso sería una abominación… En una sociedad donde el sexo es pecaminoso, hay un gran poder en ser capaz de despertar deseos sexuales en otra persona, y de que ésta actúe en contra de las normas establecidas… El poder de nuevo, ese poder difícil de definir que no te lo da un cargo o una determinada clase social, tampoco un lugar en la jerarquía o un cierto empleo… es ese poder personal que no se ejerce con autoridad o por coerción, es un poder natural, que sale de una persona que extiende su influjo sobre otra u otras… el mayor poder que existe, aquel que es inexplicable, intransferible y hechizante.

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