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jueves, 28 de septiembre de 2017

II. LA COMPRA: CAPÍTULO 3 (2)

* “Intenta ponerte en su lugar (en el de las Esposas)… Para ellas no es fácil.”

Curiosamente se les pide a las Criadas que empaticen con el sentimiento de las que ocupan un lugar favorable y han ideado y participan en los dictados impuestos desde el Estado… curiosamente se les intenta inculcar que, cada uno desde su posición, tiene una carga que acarrear… Y uno no puede menos que preguntarse qué hacen para cambiarlo. Si la situación de las Esposas no es “fácil” como tampoco lo es la de las Criadas ¿por qué no se unen para revertirla? Más bien parece que estén dispuestas a soportar el peso a cambio de sus privilegios.

¿Es posible empatizar con alguien desde la subyugación? ¿Empatizaría el esclavo negro con el dueño de la plantación sureño cuando el precio del algodón fuese bajo o sobreviniera una plaga de pulgones?


* “Los cigarrillos debían de proceder del mercado negro, pensé, lo cual me hizo alentar esperanzas. Incluso ahora que ya no hay dinero de verdad, existe un mercado negro. Siempre existe un mercado negro, siempre hay algo que intercambiar… pero yo ¿qué tenía para negociar?”

Esperanza, conseguir un avance, progresar… en las cárceles, en los campos de prisioneros, en cualquier lugar donde uno no ve salida, la expectativa de mejorar mínimamente las condiciones de vida supone un consuelo inmenso… 
Siempre existe algo que los demás desean y algo que uno mismo desea; siempre hay algo que los demás poseen y que uno mismo posee; siempre se está dispuesto a negociar… precisamente cuando no existe “dinero de verdad”, ya que el dinero marca un precio; pero cuando pasamos del dinero al trueque lo único que funciona es el valor y el valor implica mucha más subjetividad que el precio.

Defred pronto descubrirá que sí tiene algo para negociar, para negociar con el Comandante, para negociar con Serena… y en las páginas siguientes, el intercambio se vuelve primordial… incluso se conseguiría comerciar para que no empeore la situación, lo cual ya supondría un adelanto.


* “No respondí; un sí podría haber sido insultante, y un no, desafiador.”

Cualquier palabra puede llenarse de connotaciones más allá de su significado semántico estricto. En ocasiones, el silencio es la mejor respuesta que podemos ofrecer.


* “Quería creer que ella me habría gustado, en otro tiempo y en otro lugar, en otra vida; pronto, sin embargo, advertí que no me gustaba, ni yo a ella”

Me gusta esta idea porque, en ocasiones, he tenido esa sensación de que, en otras circunstancias, mis relaciones con algunas personas hubieran sido distintas… y sí, a veces he llegado a la conclusión de que había sido un espejismo…otras aún estoy dudando.


En definitiva, me quedo pensando que las situaciones en las que conocemos a los demás marcan de antemano la relación que desarrollamos con ellos, y me preocupa perderme a la persona por las influencias del ambiente.

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