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jueves, 14 de septiembre de 2017

Introducción (3)

    6) ¿Novela contra la religión? “El régimen usa símbolos bíblicos, como haría sin la menor duda cualquier régimen autoritario que se instaurase en Estados Unidos: no serían comunistas, ni musulmanes”

    Me sorprende la clarividencia de Atwood, es como si supiera de antemano que cuando una civilización se ve amenazada, siempre vuelve a sus orígenes, no hace una apuesta por lo contrario, se refugia en aquello que algún día funcionó.

   No puedo olvidar que los pioneros estadounidenses fueron los peregrinos del Mayflower, algunos de ellos puritanos que deseaban una religión más radical que los anglicanos ingleses y calvinistas escoceses. Sí, definitivamente veo más un futuro Estados Unidos como estado religioso ultracatólico que bajo ninguna otra forma de dictadura.

     7) “El libro no está en contra de la religión. Está en contra del uso de la religión como fachada para la tiranía”

    Me gusta especialmente que haga esta salvedad; yo también soy de la opinión de que la mayoría de las religiones no son malas, lo que las hace pernicioso es el poder que las jerarquías ejercen sobre sus creyentes… De hecho, lo mejor que le ha podido pasar a estos siglos XX y XXI es que las grandes religiones hayan dejado de tener poder político y estatal y que se circunscriban al ámbito social y privado.

     8) Los colores de las prendas: las Esposas, el azul de la pureza de la Virgen María; las Criadas el rojo de la sangre del alumbramiento… La ropa es distintiva de uno u otro colectivo: la estrella amarilla de los judíos, el púrpura de los prebostes romanos

    ¡Qué mejor forma de categorizar a las personas que por sus prendas! Ya no se trata de si los judíos llevaban estrellas amarillas o no, hoy en día, igual que siempre, tendemos a ver a las personas a través de su ropa (y otros accesorios)… El Estado no nos impone como vestir ¡gracias a Dios! pero los convencionalismos sociales sí, no se te ocurre ir a una entrevista de trabajo para un puesto ejecutivo en una multinacional con vaqueros, excepto si esa multinacional es Google, Facebook, o alguna otra de Silicon Valley , pero ahí también acudirías uniformado, con un aire “casual” o “hípster”, nunca, nunca, conservador, aunque sea lo que te pide el cuerpo.

     Yo a las Criadas nunca les hubiera asignado el rojo, que suena a pecado más que a sangre… el verde esperanza de las Marthas les hubiera ido mejor, y a las Marthas un gris monótono…incluso un rosa para las Criadas me hubiera parecido más acertado… pero yo no escribí el libro…

    9) “El Cuento de la Criada” es una antipredicción: si este futuro se puede describir de manera detallada, tal vez no llegue a ocurrir.

     Y aquí no puedo estar más de acuerdo; lo que hace a las distopías, distopías, es el hecho de que alguien las imagine y nos advierta sobre ellas… Si Margaret Atwood ha previsto los peligros de un estado dictatorial teocrático donde las mujeres sólo son tenidas en cuenta por su papel de engendradoras, ya nos está dando las claves para rebelarnos: gracias a su revelación habrá rebelión.
  
     10) La literatura testimonial: alguien está tomando nota de todo lo que ocurre a partir de su propia experiencia.

    Sea como sea, hay que contarlo… que lo que pasa no quede tapado, desconocido… impune: recuerda, cuenta, escribe, graba… Tendremos que encontrar cualquier medio para hacer saber lo que pasó, lo que sentimos porque sólo eso dará la clave a las futuras generaciones para estar alerta sobre el peligro de la repetición de “las pesadillas de la Historia”.



  El domingo empiezo con el libro 

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