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domingo, 29 de octubre de 2017

III. LA NOCHE: CAPÍTULO 7 (1)

* “La Noche es mía, un tiempo para mí, puedo hacer lo que quiera con él siempre que esté callada.”

La Noche, el tiempo donde Defred puede volver a ser ella misma y no la imagen de lo que los demás han decidido que sea… Supongo que eso es el alma, no en el sentido cristiano de la palabra si no en el filosófico. Lo que uno cree, comprende, concibe, descubre, especula, imagina, opina, percibe, piensa, planea, reflexiona, repasa, rumia, siente, … ¡cuántos términos frente a los insípidos “ser” y “estar”!

Hay muchas noches en “El Cuento de la Criada” y es a través de estos pasajes donde descubrimos quien fue, es y quiere ser Defred… El resto son “escenas costumbristas de la República de Gilead”.


* “Pero de noche me salgo del tiempo. ¿Adónde podría ir? A un sitio agradable.”

Por mucho que encarcelemos o nos encarcelen, nunca podremos poner barreras a la imaginación y a los recuerdos. Podemos mantener un cuerpo prisionero, pero excepto en formas muy sofisticadas de tortura, difícilmente se puede apresar la mente de un ser humano… Los “sitios agradables” siempre están ahí.

Y estas reflexiones, mezclando noche, alma, prisión, me han llevado a rememorar el gran poema que cuentan que mantuvo a Mandela firme durante su largo cautiverio:


Invictus

Más allá de la noche que me envuelve,
Negra como el abismo insondable,
Doy gracias a los dioses que pudieran existir
Por mi alma inconquistable.

En las azarosas garras de las circunstancias
Nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Bajo los golpes del destino
Mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de ira y llantos
Donde yacen los horrores de la sombra,
La amenaza de los años
Me halla y me hallará, sin temor.

No importa cuán estrecho haya sido el camino,
Cuán cargada de castigos la sentencia,
Soy el amo de mi destino;
Soy el capitán de mi alma.



Seguro que Defred hubiera repetido estas estrofas en las horas más aciagas.


“Invictus” fue escrito en 1875 por William Ernest Henley que a los doce años sufrió una tuberculosis y fue necesaria la amputación de la parte inferior de su pierna izquierda; de hecho, durante toda su vida, la enfermedad no le dio tregua y pasó largas temporadas en hospitales… El libro al que pertenece “Invictus” es “In Hospital”… Ese brío que tuvo que tener presente en su vida, nos lo legó a través de sus versos. Como anécdota afable merece la pena saber que el pirata Long John Silver de “La Isla del Tesoro” está inspirado en él, pues era ahijado y amigo personal de Stevenson.





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