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jueves, 15 de febrero de 2018

VI. LA FAMILIA: CAPÍTULO 15 (4)

* "... los relatos de costumbre... Creced y multiplicaos y poblad la Tierra. Después viene esa tontería de Raquel y Lía... <Dame hijos, o moriré... He aquí a mi sierva Bilhá. Ella parirá sobre mis rodillas, y así también yo tendré hijos suyos.>"

Creo conveniente recordar brevemente este pasaje bíblico: Jacob quería casarse con Raquel, pero antes de tomarla por esposa, tuvo que casarse con su hermana mayor, Lea (en español). Lea tiene cuatro hijos y Raquel no podía concebir; entonces ofreció a su marido a su sirvienta, Bilhá, con la que tuvo dos hijos; Lea también ofrece a Jacob a su sierva, Zilpa, con la que tiene dos hijos más, además de otros dos de Lea… y finalmente Raquel tuvo dos hijos… y estos son sólo los varones, 12 hijos con 4 mujeres diferentes.

Hay una idea en este fragmento: los hijos de las sirvientas o siervas de una mujer se consideran hijos de esa mujer… Cuando Bilhá para (asistida por Raquel), se considerará que Raquel da hijos a Jacob… Y retorcidamente esto fue lo que utilizó la República de Gilead para solventar el problema de fertilidad de la clase dominante.

Y en un giro de verdadero mimetismo, decidieron llamar a estos vientres de alquiler forzosos “Criadas”: sirvienta, sierva, criada…


* "<Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados> Nadie decía cuándo."

Qué gran verdad: los que lloran, serán consolados pero para una persona desesperada y triste el cuándo es importante.


* “Serena se ha echado a llorar... Lo hace todas las noches en que se celebra la Ceremonia. Intenta no hacer ruido. Intenta conservar la dignidad delante de nosotros... Cómo debe de odiarme, pienso.”

Serena, la gran Serena Joy, la que estimuló este sistema, llora… y precisamente llora cuando llega la Ceremonia que es algo así como el cénit de su régimen teocrático.

Ya hemos intuido que las Esposas no están precisamente felices con este sistema: por un lado tienen que compartir a sus maridos en algo tan íntimo como el acto de procrear. Que digo yo, ¿no contarán con medios técnicos para inseminar sin necesidad de que exista el contacto físico? Ah, no, que seguro que han luchado contra la ciencia por considerar todas estas elaboraciones antinaturales… ¿Qué es más antinatural: la inseminación artificial o la inseminación forzada que podemos concluir que es una violación para las Criadas?

Pero es que, además, a las Esposas se les recuerda con estos actos “su fracaso” como mujeres. Según sus dogmas hay que “crecer y multiplicarse”, el papel de la mujer se circunscribe al ámbito doméstico y, de repente, ellas no consiguen concebir… No, no es fracaso lo que deben sentir, estará más cercano a la vacuidad.

Por último, me atrae sobremanera el intentar enmascarar su tristeza o rabia o lo que sea que provoque ese llanto. Ella sabe que llorar en la Ceremonia le hace perder su dignidad, hace que su “alto” puesto sea cuestionado.


* “Rezo en silencio: Nolite te bastardes carborundorum... tendrá que servir porque no sé qué otra cosa puedo decirle a Dios.”

Nolite te bastardes carborundorum, el mantra de Defred que convierte en oración… ella no sabe qué otra cosa decirle a Dios y, sin querer y sin saber, hace la mayor plegaria que se me puede ocurrir en su situación: Dios mío, no permitas que me machaquen, no me rendiré.


* “Moira no estaba en condiciones de caminar... estuvo una semana sin andar... a la primera infracción, se empleaban a fondo en los pies... Después le tocaba el turno a las manos... decía Tía Lydia, vuestros pies y vuestras manos no son esenciales para nuestros propósitos.”

Las Criadas no son vistas como seres humanos, son más bien mercaderías, bienes intercambiables, y ciertas partes pueden ser prescindibles: los pies y las manos no son esenciales, no forman parte de la esencia de las Criadas, de lo más importante y característico de ellas: su capacidad de concepción.

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