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domingo, 21 de enero de 2018

VI. LA FAMILIA: CAPÍTULO 14 (1)

* Serena Joy "se apoyará en mi hombro... como si yo fuera un mueble. Lo ha hecho otras veces."

De nuevo, cosificacón: Defred es un mueble… y esto es lo habitual.


* “La postura del cuerpo es importante: las incomodidades menores son aleccionadoras.”

Esta frase me ha recordado a épocas antiguas, pero no tan lejanas, donde adiestraban sobre cómo sentarse, cómo comer, cómo comportarse… era una educación rígida, llena de normas, algunas de ellas llevadas al absurdo porque las normas en si mismas no son insensatas, si no la aplicación de las normas cuando no dan cabida a la excepción.

Además, me embelesa totalmente lo de “las incomodidades menores son aleccionadoras”, es como si se tuvieran que preparar para encontrarse a disgusto y todo lo que les hiciese no sentir satisfacción total fuera un método de instrucción válido.


* El perfume de Serena Joy "Es una de esas fragancias que usan las chicas que aún no han llegado a la adolescencia, o que los niños regalan a sus madres... el olor de la inocencia del cuerpo femenino libre aún de vellosidad y sangre.”


Por un lado, choca una mujer decrépita que se enmascara no sólo con cremas y afeites, también con olores que se vinculan a la juventud: “chicas que aún no han llegado a la adolescencia” o mucho mejor, “que los niños regalan a sus madres”, no porque a las madres les guste especialmente ese aroma si no porque son los niños los que eligen cómo quieren que huelan sus madres.


De otro lado, por supuesto, no podía dejar de hacer referencia a esa idea tan judeocristiana de unir pérdida de la inocencia con la llegada de la regla: unir siempre e inexorablemente la concepción del pecado original con el “parirás a tus hijos con dolor”. Exactamente la frase es: “Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos”.

Aquí quiero hacer una salvedad; últimamente he leído “Sapiens” de Harari y durante la primera parte, “La Revolución Cognitiva” he encontrado varios hechos científicos que refuerzan textos del Génesis:

1) Actualmente se sabe que todos procedemos de una única Eva mitocondrial y un único Adán cromosómico.
2) El hecho de andar erguido hizo que las caderas de las hembras se estrechasen; esto unido al desarrollo de la capacidad craneal de los Homo Sapiens dio resultado a partos más dolorosos… aunque no me gusta este unir “dolor” y “parto” porque el dolor, como casi todo en esta vida, es relativo … me gustaría mejor decir “partos trabajosos o dificultosos”
3) Muy probablemente, los Sapiens exterminamos a los Neandertales, quizás a otras especies de homínidos (Homo Denisova, Homo Erectus) ¿No recuerda a Caín y Abel?

Cuando cogí en mis manos el libro, me dieron ganas de releer los primeros Libros de la Biblia para hacer una comparación más exacta, pero no lo hice. Lo que si me gustaría es plasmar estas ideas que me iban llegando.

Y ya que he empezado con la Biblia y aunque no venga muy a cuento, hay un dato que leí hace tiempo y que se me quedó grabado: el “mito” del diluvio Universal es uno de los mitos más extendidos en todas las culturas y religiones; aparece desde los sumerios y acadios, hasta llegar a la Torá de donde bebe el Antiguo Testamento y el Corán, donde también se recoge la figura de Noé; pero curiosamente también aparece en los Vedas hindúes, en leyendas chinas, australianas y africanas, en la mitología griega ¡pero también en América! Mayas, aztecas, guaraníes, taínos, mapuches relatan desastres y aniquilación relacionada con el agua… Algo debió de pasar a un nivel planetario o bien son diferentes fenómenos meteorológicos que todos interpretaron de forma similar: el cabreo de los dioses con la humanidad les lleva a su intención de destruirla pero uno o unos pocos elegidos, con la ayuda divina, son capaces de salvarse de la hecatombe…. Algo, sea la Catástrofe del Toba, tsunamis provocados por erupciones volcánicas o terremotos, crecidas de los ríos, la inundación del Mar Negro… posiblemente en cada una de las distintas culturas se explica algún acontecimiento diferente, pero resulta curioso esa asimilación de destrucción por agua desde tiempos inmemoriales.



Y todo ello me lleva a una última reflexión, ahora que la ciencia sustituye a la religión ¿no estamos desechando demasiado pronto y demasiado alegremente cualquier texto que tenga tufillo religioso? Desde luego que los textos religiosos son alegorías, pero podríamos y debiéramos interpretarlos no arrinconándolos como cuentos de niños. Nuestros ancestros creyeron conveniente construir todo su entramado social a partir de ciertas premisas que elevaron por encima de las leyes humanas, convirtiéndolas en designios “divinos”; merece la pena no desterrarlos del conocimiento.

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