He
intentado fraccionar los tres pensamientos que quedaban y me dejaron huella de
este capítulo noveno en dos, pero confieso que no he sabido como dividir
correctamente, así que al final, aunque largo, he decidido finiquitar el
capítulo del tirón y que cada uno deje de leer cuando se aburra.
* “Nolite te bastardes carborundorum… No
sabía qué significaba, ni en qué idioma estaba escrito…Sin embargo, se trataba
de un mensaje, alguien lo había escrito, lo que de por sí estaba prohibido, y
nadie lo había descubierto todavía, excepto yo, a quien iba dirigido. Iba
dirigido a quienquiera que llegara después.”
Un mantra, en eso convierte Defred ese “Nolite te
bastardes carborundorum”. Aparece inicialmente en el capítulo 9 y he de
reconocer que la primera vez que lo leí no me pareció totalmente latín sino una
mezcla de lenguas, incluso ese “carborundorum” me sonaba con reminiscencias a
conjuro de brujería medieval… quizás ese día tenía la imaginación disparada…
En cualquier caso, me llama la atención el poder de
la comunicación escrita: lo escrito siempre queda; se escribe hasta con la
prohibición de escribir, se escribe en cualquier superficie y con cualquier
instrumento… Se escribe para un futuro lector que se sabe o se desea que
exista: quienquiera que llegue después, que es más certero que la próxima
ocupante de la habitación; cualquiera que llegue después que tenga las
inquietudes de revisar, indagar, averiguar, ponerse en el lugar de otro…
Podrían haber pasado unas cuantas Criadas más por allí, pero el mensaje no iba
dirigido a ellas; el mensaje pertenecía específicamente a aquellas que tuvieran
una sensibilidad similar a la de la que lo lanzó.
* “Me
gusta pensar que me comunico con ella, con esa mujer desconocida… Me pregunto
quién era o quién es, y qué habrá sido de ella.”
No sé si sólo me pasa a mí o es más general de lo
que creo… En ocasiones me descubro mirando ensimismada pequeñas muescas que se
hacen en cortezas de árboles o pupitres de colegio o paredes de edificios medio
en ruinas o en viejos libros cuya historia desconozco… algunas siglas, o
palabras cortas… ¿Quiénes serán quienes las hicieron? ¿En qué momento de su
vida? ¿Qué habrá sido de ellos? A veces, de ese pequeño hilo tiro hasta
desmadejar toda una historia ficticia de cómo me hubieran gustado que hubieran
sido.
En general, me gusta asomarme a través de una
mirilla para fantasear con el autor de una obra ¿cómo escribió El Cuento de la
Criada Margaret Atwood? Está en Berlín, en Berlín Occidental porque la ciudad
aún está dividida por un muro; el mundo aún está dividido en bloques graníticos
y entonces aparentemente inexpugnables. Está becada y es primavera, Berlín con
su naturaleza exuberante que quizás la ayude a no echar tanto de menos su
querida Canadá natal donde pronto regresara. Mientras tanto garabatea a mano un
nuevo texto ¿en qué quedará, novela, relato breve, ensayo? Salta de género y en
una doble cabriola, también picotea de todos los subgéneros narrativos… Luego
transcribirá esas notas en una vieja máquina de escribir, en una estancia algo
destartalada, propia de las residencias de paso, que uno no termina de habitar
totalmente. Intenta abstraerse cuando las musas le visitan pero la maternidad
hace años que irrumpió en su vida y su hija está creciendo y demandando cada
vez mayor atención. Aparte de su hija y su familia -¡menos mal que su marido es
escritor y comprende las complejidades de la creación literaria!-, es una mujer
comprometida y hay tantas batallas que liderar, especialmente las que tienen
que ver con el daño al medioambiente; nos estamos cargando el planeta y ella lo
sabe: las cucarachas tienen un futuro color de rosa, no así la humanidad… por
lo demás, siempre a vueltas con el feminismo, con el dichoso feminismo, que
ella concibe como lucha por la igualdad ¿son todas las mujeres buenas por el
hecho de ser mujeres? ¿son todos los varones detestables? ¿son las mujeres
mejores que los hombres? Es un movimiento que la atrae y la repele a partes
iguales, para definirse feminista primero le deberían explicar exactamente qué
es feminismo… ¿Cómo demonios va a estar de acuerdo con ese feminismo que la
obligaría a defender a Margaret Thatcher? ¿Es preferible respaldar a Thatcher
frente a su compatriota Orwell que tan presente ha tenido este año mítico de
1984? Pues no, ella escribirá sobre mujeres buenas y mujeres malas, sobre
hombres buenos y hombres malos; sobre mujeres valientes y mujeres acobardadas,
sobre hombres valientes y hombres acobardados; sobre mujeres que actúan y otras
que se dejan llevar, sobre hombres que actúan y hombres que se dejan
llevar….como lo que ve cuando mira a su alrededor; lo que sí tiene claro es que
la mujer es protagonista no el accesorio de la trama. En fin, sigue
escribiendo, vislumbrando a su vez, a una persona dentro de 30 años leyendo su
obra y que la imagine a ella pariendo El Cuento de la Criada.
![]() |
| Sí, es ella, escribiendo El Cuento de la Criada... El despacho mucho mayor y más carente de libros de lo que yo me figuré. |
* “Aquí
soy como una criatura, hay ciertas cosas que no se me deben contar. Lo que no
sepas no te hará daño; fue su única respuesta (la de Rita).”
Hace unas páginas, Defred se ha sentido tratada
como una faena doméstica más por las Marthas de la casa y sin embargo ahora
aparece sobreprotegida… Chocante contraposición de conceptos: o bien no se
ocupan de sus inquietudes y emociones o bien los tienen tan en cuenta que
quieren evitarle cualquier adversidad… No termina de quedar claro cuáles son
los sentimientos de Rita y Cora para con ella; echo de menos un desarrollo
mayor de estos personajes; en general, me ha faltado un esclarecimiento de cómo
viven, sienten y padecen las Marthas y las Econoesposas.
Dejando a un lado esta ausencia de descripción, lo
que sí me enganchó de esta frase es la sobreprotección que tiende a confundirse
con amor absoluto. Veo a menudo a padres amantísimos que, en lugar de preparar
a sus hijos para la aceptación de la derrota y la superación del fracaso, les
meten en una burbuja de cuidados, mimos y evasión que les atrofiará como
personas. ¿Hacer la vida “más fácil” a una persona es educar? Todo progenitor
sabe que su hijo caerá durante sus primeros pasos y sin embargo no por ello les
impiden aprender a andar; pues esto que es tan obvio a nivel físico lo estamos
contraviniendo a nivel emocional: no dejamos fallar a las personas y aprender
de sus errores, no les enseñamos a enfrentarse con el conflicto, con el dilema,
con la elección y por supuesto a ser dueños de las consecuencias de sus actos y
consecuentes con sus alternativas escogidas… Y empleo ese plural porque esta
forma de preservar a los niños y jóvenes se ha extendido desde el ámbito
privado al social… Está mal visto reprender a un adolescente, afearle su
conducta aunque se trate de un verdadero “pequeño terrorista en potencia”, los
niños consentidos están a la orden del día, tanto que hay un verdadero fenómeno
cultural de “adults only” donde se expulsa a la familia de hoteles,
restaurantes, … que contrasta con el “pet friendly”… nos molestan más los
retoños de nuestra propia especie que esos bonitos animales de compañía con los que no podemos
más que intuir una comunicación y un cariño correspondido… Yo no tengo hijos ni
sobrinos ni relación con niños o adolescentes y sí convivo con un perro y
cuatro gatos, y sin embargo, me preocupan mucho más mis congéneres, ellos son
mi futuro, los que van a moldear el mundo en el que voy a vivir en las próximas
décadas. Hay que defender la familia, la maternidad, la educación… la culpa de
la malcrianza de los nenes es de los padres y seguramente es una culpa por
exceso de cariño no por falta de atención o desentendimiento… Quizás si el
resto les damos la espalda en lugar de explicarles tranquilamente los que nos
inoportuna de las actitudes de sus vástagos, nos encontremos próximamente con
guetos geriátricos. En lugar de negarles la entrada a un establecimiento
hostelero la norma debería de ser: se admiten niños que no perturben al resto
de clientes; si los niños gritan, berrean, sufren rabietas o tienen accesos de
ira incontrolables por los padres, serán expulsados sin derecho a reclamación
alguna… Porque no todos los padres son iguales y no deberían de pagar justos
por pecadores.
Lo que no sabes sí te hace daño… al menos para los
amantes de la verdad y el conocimiento ¿No saber que pasó en Auschwitz nos
exime de dolor como seres humanos o por el contrario nos completa como
personas? La ignorancia no sólo nos deja cojos y tullidos, además alimenta el
miedo, la superchería y la especulación. Ocultar la verdad o adornarla nunca
debiera de ser una opción… Lo que no se sabe sí hace daño. Y aquí además quiero
meter un pequeño apunte político y social porque veo ese paternalismo en
líderes mundiales que nos ocultan hechos graves que nos afectan en aras del
sosiego… si un meteorito fuera a impactar contra la Tierra en dos meses ¿no
tendríamos derecho a saber? Si hay indicadores de que se avecina una grave
crisis mundial o una pandemia ¿es admisible que se nos oculten? ¿Tan poco se
confiaría en nuestra capacidad como sociedad adulta de reconocer y afrontar los
desastres? La ocultación de la verdad nunca es una opción, el derecho a saber
es sacrosanto, el pedir y dar explicaciones nunca debe de estar vetado… ¿Nos
quieren felices ignorantes, poco pensantes, exentos de crítica y
cuestionamientos? La verdad duele, el conocimiento atormenta, la realidad suele
mostrarse descarnada y ruda pero la alternativa no es admisible porque por
encima de todo hay algo muy real: la verdad te acaba por alcanzar, no la verdad
absoluta que dudo mucho que exista, más bien la certeza, lo incuestionable, la
confirmación… no hay alfombras tan grandes como para cobijar toneladas de
basura bajo ellas.



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