Encuentro virtual de lectores para pensar en voz alta.

jueves, 30 de noviembre de 2017

IV. LA SALA DE ESPERA: CAPÍTULO 10 (1)

* “Ahora estas canciones (himno presbiteriano) no se entonan en público, sobre todo si contienen palabras como <liberado>; se las considera demasiado peligrosas. Pertenecen a las sectas proscritas.”

Liberado es más peligroso que libre; alguien se ha desprendido de aquello que lo sometía u oprimía; el libre puede no haber conocido la esclavitud, la prisión, la dominación, el liberado sí por lo que valorará su libertad mucho más y estará dispuesto a mayores sacrificios para conservarla…

El llamar a los presbiteranos y otras ramas de la religión cristiana “sectas proscritas” es uno de los giros conceptuales más radicales de El Cuento de la Criada. En Occidente vivimos tan asentados en la libertad de culto y especialmente, las diferentes doctrinas cristianas hemos dejado tan atrás las guerras de religión y la persecución de las herejías, que no podemos llegar a concebir que las enseñanzas de curas católicos o pastores presbiterianos sean consideradas delictivas. Parece que ya rebasamos esa parte negra de la Historia pero Margaret Atwood no nos propone un poder basado en la economía o en la tecnología, precisamente nos sitúa de nuevo en la Edad Media con una autoridad moral y religiosa que se inmiscuye en lo que creemos uno de los pilares de nuestra libertad: el rezar, o no, a quién nos dé la gana, cómo nos dé la gana y cuándo nos dé la gana.


* “Pero ya no hay que preocuparse por las quemaduras del sol, decía Tía Lydia. Menudo espectáculo solían dar las mujeres. Se untaban con aceite como si fueran un trozo de carne para el asador, e iban por la calle enseñando la espalda y los hombros, y las piernas, porque ni siquiera llevaban medias… Y no es bueno para el cutis… Aunque al decir eso olvidaba que nuestro cutis, supuestamente, ya no debía importarnos.”


No me canso de repetir cuánto me gusta la forma de escribir de Margaret Atwood, ese símil de una mujer bronceándose con un trozo de carne a la parrilla bien untuosa y grasienta… enseñar espalda, hombros, piernas y las Tías no llegan más allá, pero ¿por qué no decirlo? incluso las tetas y todo el cuerpo con esas perversiones llamadas toples (así lo recoge el DRAE) o naturismo… Enseñar y captar rayos del sol, tostarse, abandonar el color de encierro, de tarea de oficina, de topos que sólo se mueven de la madriguera de su casa a la madriguera del trabajo y ocasionalmente a otras madrigueras de ocio.

Que España, uno de los países más meridionales de Europa y a tiro de piedra del continente africano, sea un lugar donde se estén dando cada vez más casos de carencia de vitamina D, la vitamina del sol, nos puede dar una idea de en qué tipo de raza humana nos terminaremos convirtiendo, seres subterráneos, medrosos con el astro que nos da la vida, sin deseo de explorar lo que hay más allá de la cueva, aunque ahora las cavernas se llamen apartamentos, edificios inteligentes, centros comerciales, centros de negocio, … Meros topillos con sus desplazamientos de topillos, sea de garaje a garaje o de estación a estación; con ojos de topillos que protegemos con sofisticadas gafas de sol que tiñen la realidad de colores sombríos; con pieles de topillo que prevenimos con números muy altos de factores de protección solar…. Hasta en las civilizadas cárceles modernas los reclusos tienen derecho a salir al patio una hora diaria y disfrutar del aire libre ¿Cuántos de los niños, jóvenes y adultos de las sociedades actuales no tienen este privilegio en su vida de inframundo diaria? Nos escudamos del sol y no nos resguardamos de esa capa de contaminación que sobrevuela nuestras cabezas; nos cuidamos la piel y no preservamos nuestros pulmones… curiosa raza humana de principios del siglo XXI dando la espalda a la vida y agasajando a la muerte que hemos dado en llamar progreso.

El único problema del sol es que en esta vida instantánea donde todo tiene que ser súbito, los bronceados se convierten en acuciantes dada la brevedad de las vacaciones y perdemos todo el respeto a las horas de exposición, a los momentos de mayor intensidad solar, a desprendernos gradualmente de nuestra piel de animales de pasadizos lóbregos para convertirnos paulatinamente en lagartijas exultantes. La rapidez y precipitación es la lacra, no el astro rey, “Sol, antiguo Sol, Padre Inmortal dador de vida y de salud.” (Félix Luna y Ariel Ramírez “Oración al Sol”)


Portadas de 1939 ¡por si nos creíamos modernos!


Para apurar la frase, otra de las muchas contradicciones de la República de Gilead: te cubro y esto es bueno para tu piel y sin embargo no debieras de ser consciente de la importancia de tu tez. Esta forma de inventar excusas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario